| |
La situación funcional en la que se encuentre una persona adulta mayor es un indicador fundamental de su nivel de autonomía, en muchas ocasiones, incluso mejor que el nivel de morbilidad que presenta y, sin duda, es un dato importante para predecir el desarrollo de discapacidad y dependencia.
La alta incidencia de caídas en personas mayores (30% de mayores de 65 años y 50% de los mayores de 80 años sufre una o más caídas al año) compromete la capacidad funcional y, por tanto, la autonomía para el desempeño de funciones básicas, generando dependencia y, en ocasiones, institucionalización.
Este programa contempla una intervención dirigida a población mayor para favorecer el autocuidado, la actividad física multicomponente y la modificación del entorno como elementos clave para recuperar la funcionalidad previa a la caída, para evitar nuevas caídas y/o para retrasar o enlentecer el proceso de deterioro funcional y la dependencia.
|